T2#E03- Como convertir BIM en un sistema de gestión que realmente funcione en tu empresa

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T2#E03- Como convertir BIM en un sistema de gestión que realmente funcione en tu empresa
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Como convertir BIM en un sistema de gestión que realmente funcione en tu empresa. Para eso, hoy quiero contarte el caso de Carlos.
Carlos es ingeniero civil, BIM Manager y tiene una constructora en México.
Y cuando llegó a hablar conmigo no estaba empezando con BIM.

De hecho, llevaba años formándose.
Había hecho una maestría.
Había desarrollado modelos en Revit.
Tenía un equipo trabajando con él.
Y estaba intentando implementar BIM dentro de su propia empresa.

En principio, tenía muchas de las cosas que uno pensaría que necesita para que BIM funcione.
Pero había un problema.
Cuando el proyecto llegaba a obra, el modelo dejaba de usarse.

El síntoma

Las primeras semanas todos consultaban el modelo.
Revisaban la información.
Intentaban seguir la metodología.
Pero con el paso del tiempo empezaban a abandonarlo.

Y poco a poco volvían a trabajar como antes.
Volvían al plano.
Volvían a resolver sobre la marcha.
Volvían a preguntar.
Volvían a improvisar.

Y Carlos terminaba diciendo:
“Pero si la información está en el modelo. ¿Por qué no la están usando?”
Ese era el síntoma.
Pero lo interesante de este caso es que ese no era realmente el problema.

El sábado, una hora antes de pagar el avance, todavía no sabían cuánto habían avanzado

Hubo algo que Carlos me contó que me pareció muy representativo.

En su constructora pagaban los sábados al mediodía.
Y algunas veces llegaban una hora antes del pago intentando averiguar cuánto se había ejecutado durante la semana.

Cuánto habían avanzado.
Qué cantidades correspondían.
Qué había ocurrido realmente en obra.

Es decir:
tenían un modelo BIM con información, pero no tenían un sistema que transformara esa información en gestión.

Y eso generaba exactamente lo que probablemente ya conocés:
Retrabajos.
Cambios de último momento.
Información que no llega.
Versiones incorrectas.
Decisiones tardías.
Personas que dejan de consultar el modelo.

Y muchas horas intentando reconstruir qué pasó en el proyecto.

Carlos estimaba incluso que estos cambios y esta falta de implementación podían estar afectando aproximadamente entre un 15% y un 20% en el área donde estaba intentando introducir BIM.

BIM como sistema de gestión


Y ahí aparece una pregunta importante:
¿De qué sirve tener toda la información dentro del modelo si esa información no llega a la persona correcta, en el momento correcto, para tomar una decisión?

Y entonces Carlos vio una de mis publicaciones de dashboards de proyectos creadas con IA.


Le llamaba especialmente la atención poder comparar lo proyectado contra lo real.
Ver el avance.
Entender visualmente cuánto se había ejecutado.
Detectar desfasajes.

Por ejemplo:
Si una semana avanzaste un determinado porcentaje…
si hubo días de lluvia…
si eso produjo un retraso…
¿cuántos días estás realmente atrasado?

Carlos quería poder verlo en sus proyectos.
Y esto es interesante porque es lo que muchas veces ocurre cuando muestro un dashboard.
La persona piensa:
“Eso es lo que necesito.”

Pero el dashboard no era lo que Carlos necesitaba.

Era solamente la parte visible de algo mucho más profundo.

Porque antes del dashboard hay una pregunta:
¿De dónde salen los datos que alimentan ese dashboard?

Y antes de esa pregunta hay otra:
¿Cómo trabaja tu empresa para producir información confiable?
Ahí empezó a cambiar completamente la conversación.

Carlos tenía conocimiento.
Tenía tecnología.
Tenía modelos.
Tenía personas.
Incluso tenía información correcta.

Lo que no tenía era un sistema suficientemente claro para que todo eso funcionara junto.
Porque para comparar proyectado contra real primero tengo que definir qué voy a medir.


Después necesito definir cómo se genera esa información.
Quién la carga.
Quién la valida.
Con qué frecuencia.
Qué criterios utilizamos.
Dónde vive esa información.

Y qué indicador necesitamos para tomar una decisión.

Recién entonces puedo llegar a:
Modelo → información → seguimiento → indicadores → dashboard → decisión.

Si ese recorrido no existe, el dashboard termina siendo solamente una visualización bonita de información que tampoco sabemos si podemos confiar.


Por eso siempre digo:
el dashboard es una consecuencia. No es el sistema.

“Yo sé cómo hacerlo, pero no logro que las personas trabajen así”

Y acá apareció para mí la parte más importante del caso.

Porque cuando profundizamos, Carlos reconoció algo.
Él sabía muchas de las cosas que había que hacer.
El problema era conseguir que esa forma de trabajar llegara al equipo y se mantuviera.

Empezaban.
Funcionaba dos semanas.
Carlos veía que parecía estar encaminado y se iba a atender otras responsabilidades de la empresa.

Cuando volvía…
nadie había seguido.
Entonces tenía que volver a empujar.
Volver a explicar.
Volver a controlar.
Y eventualmente también él se desanimaba.

Ahí BIM ya no era solamente un problema técnico.
Se había convertido en un problema de dependencia.

Porque el sistema funcionaba mientras Carlos estaba encima.
Cuando Carlos desaparecía, desaparecía también la metodología.

La frustración en la implementación

Y esto pasa muchísimo.
Hay empresas que dicen:
“Tenemos implementado BIM.”
Pero en realidad lo que tienen es una o dos personas sosteniendo BIM.

Si esas personas están presentes, funciona.
Si se saturan, se van o tienen que atender otra cosa, el equipo vuelve a trabajar como antes.
Eso no es todavía un sistema.

Y Carlos llevaba años intentando solucionarlo.

Esto hace todavía más interesante su historia.
Porque Carlos no había descubierto BIM tres meses antes.

Había hecho su maestría en 2021 y llevaba años intentando llevar ese conocimiento a la práctica.
Había ido a conferencias.
Había seguido aprendiendo.
Había intentado implementarlo.

Pero cada vez que no obtenía el resultado esperado aparecía la misma sensación:
“Quizás esto no funciona.”
Intentaba.
Se frustraba.
Volvía a intentarlo.
Se volvía a frustrar.

Hasta llegar a plantearse que, si no conseguía hacerlo funcionar, quizás era mejor desistir y volver a trabajar como siempre.

Y cuando le pregunté qué significaba para él que después de todos esos años no funcionara, utilizó dos palabras muy fuertes:
frustración y fracaso.

Porque ya no era solamente BIM.
Eran años de formación.
Tiempo.
Dinero.
Recursos.
Energía.

Y una expectativa de transformar su empresa que todavía no estaba viendo materializada.

Y acá está el aprendizaje más importante

Muchas veces interpretamos esta situación como una falta de conocimiento.


“Necesitamos capacitar más al equipo.”
“Necesito aprender otra herramienta.”
“Necesito automatizar.”
“Necesito IA.”

Cambiar la forma de trabajo

Pero Carlos ya tenía conocimiento.
Lo que necesitaba era convertir ese conocimiento en una forma de trabajar.

Un sistema donde estuviera claro:
qué información necesita cada etapa,
quién es responsable de generarla,
cómo se estructura,
cómo se comunica,
qué criterios utiliza todo el equipo,
cómo se controla,
qué métricas permiten saber si está funcionando,
y cómo todo eso se replica independientemente de que Carlos esté encima.

Por eso, cuando hablamos del camino para resolverlo, con mi Programa Proyectos Predecibles, le conté que no empezamos por otro software.

Empezamos por:
Diagnosticar.
Entender cómo estaba trabajando realmente la empresa.
Después:

Estandarizar.
Transformar esa forma de trabajar en procesos, responsabilidades, criterios, estructuras de información y protocolos.

Y recién después:
Validar y escalar.
Probarlo en un proyecto real.
Medir.
Corregir.
Volver a aplicar.

Y cuando el sistema funciona, entonces sí:
automatizar.
Crear dashboards.
Incorporar IA.
Porque ahora existe algo contra lo cual automatizar, medir y auditar.

BIM no fracasa porque la gente vuelva al plano.

Esto es lo que me gustaría que te lleves de este episodio.
Si implementaste BIM y después de unos meses tu equipo vuelve a trabajar como antes…
el problema no es que “faltan mas herramientas”.

Preguntate:
¿Qué tiene que hacer exactamente cada persona para que BIM forme parte de la operación cotidiana del proyecto?


Porque si eso solamente existe en tu cabeza…
vas a tener que estar permanentemente recordándolo.

Si depende de tu seguimiento cuando dejes de seguirlo, probablemente desaparezca.

Y si la información del modelo no participa de las decisiones reales del proyecto, eventualmente el equipo va a dejar de consultarlo.

Por eso implementar BIM no significa conseguir que todos utilicen Revit.

Significa conseguir que la empresa trabaje bajo un sistema donde la información BIM tenga una función real.
Para planificar.
Para controlar.
Para comunicar.
Para medir.
Y para decidir.

El objetivo final de Carlos tampoco era BIM.

Hay otra cosa que me gusto mucho de esta conversación.
Cuando profundizamos sobre qué cambiaría realmente para él si conseguía resolverlo, Carlos no habló solamente de modelos.

Habló de crecimiento.
De poder delegar.
De tener menos estrés.
De expandirse a otras ciudades e incluso trabajar internacionalmente.
Y habló de algo mucho más personal.

Él disfruta estar en obra.
Le gusta ver cómo lo que se diseñó en oficina empieza a tomar forma.
Le gusta hablar con las personas.
Entender la logística.
Ver cómo avanza la construcción.

Pero me dijo algo que resume perfectamente el costo del problema:
ya no lo estaba disfrutando.
Estaba frustrado porque todo lo que habían trabajado en oficina llegaba a obra…
y se perdía.

Y quizás esa sea una de las mejores formas de entender para qué sirve realmente un sistema.
No para tener un BIM “más sofisticado”.
Sino para que el negocio pueda funcionar sin que el líder tenga que sostener cada proceso personalmente.

Más control.
Más capacidad de delegar.
Menos retrabajo.
Información confiable.
Y finalmente, más capacidad para crecer.

Por eso, si llevás tiempo trabajando con BIM, tenés modelos, herramientas e incluso un equipo capacitado, pero cuando llega el proyecto real todo vuelve a depender de vos, quizás no te falte aprender más BIM.

Quizás te falta convertir todo lo que ya sabés en un sistema que tu equipo pueda ejecutar.

Creé un diagnóstico justamente para analizar eso que te permite analizar

qué está impidiendo que BIM se convierta en una herramienta real de gestión dentro de tu empresa y cuál es hoy el cuello de botella de tus proyectos.

Te lo dejo debajo en las notas del episodio.

Empeza por acá:

¿Hoy estás en cuál de estas situaciones?

⁠⁠A. Lidero un estudio/equipo⁠⁠

⁠⁠B. Trabajo dentro de una empresa⁠⁠

⁠⁠C. Trabajo como consultor/independiente⁠⁠

⁠⁠D. Estoy formándome en BIM

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